
Mi historia
Soy Ekaitz Pereda Perrino, instructor formado en el método K-Stretch y Técnico Superior en Acondicionamiento Físico.
Mi vocación nace de una experiencia personal que marcó mi vida: vi cómo el K-Stretch transformó el bienestar de alguien muy importante para mí, mi padre.
Desde pequeño, lo que más me ha llenado es ayudar a los demás y hoy esa pasión es el motor de mi trabajo.
Acompaño a las personas a mejorar su postura, su movilidad y su calidad de vida a través del movimiento consciente y personalizado.
Cómo descubrí el K-Stretch
Mi padre a los 45 años, tras décadas de trabajo físico exigente, empezó a sufrir dolores de espalda constantes. Los físios le aliviaban temporalmente, pero el dolor volvía. Sabía que tenía que fortalecer su core, pero no podía hacerlo sin dolor. Cada intento de ejercicio lo empeoraba. Entró en un círculo vicioso: sabía lo que tenía que hacer, pero su cuerpo no se lo permitía.
Buscó soluciones en gimnasios, centros deportivos, clases de espalda… hasta que un día descubrió el K-Stretch. A los 50 años probó su primera clase y todo cambió: por fin encontró un método que le aliviaba el dolor sin provocarle molestias colaterales.
Desde el primer día notó los beneficios. Al principio, tenía algunas sensaciones curiosas como el adormecimiento de las piernas, pero salía de cada sesión feliz. Me insistió:
“¡Ekaitz, tienes que probar esto, es una bomba!”. Fui a una clase y me enamoré del método. Por primera vez, entendí cómo un enfoque inteligente, suave y preciso podía cambiar el cuerpo desde dentro.
De la experiencia personal a la misión profesional
El caso de mi padre me hizo abrir los ojos. Su perfil representa a muchísima gente:
Personas de 45-50 años, activas, responsables de su salud, que están dispuestas a invertir en su bienestar para poder vivir sin dolor y seguir haciendo lo que les gusta.
Hoy, con 53 años, mi padre entrena todos los días, hace vida normal, y nunca se pierde su clase semanal de K-Stretch.
Esa transformación fue tan clara que decidí ir al origen.
Contacté directamente con Danilo Barzio, creador del método, y me formé en Irún de su mano.
Su experiencia de más de 20 años en Guipúzcoa me inspiró profundamente y me dio las herramientas para traer todo ese conocimiento a Álava.
Mi propósito: llevar el K-Stretch a Álava y mejorar vidas
Mi objetivo ahora es claro: llevar a Álava la experiencia y los beneficios del método K-Stretch para mejorar la salud postural, prevenir lesiones y contribuir a una mejor calidad de vida para todas las personas, especialmente aquellas que llevan años conviviendo con molestias o dolores físicos.
Este método no sólo transforma cuerpos, también tiene un impacto directo en la salud social y laboral.
El dolor crónico de espalda es una de las principales causas de absentismo laboral, lo que afecta tanto al bienestar individual como al rendimiento de empresas y organizaciones.
El K-Stretch ofrece una solución efectiva, segura y accesible que puede reducir ese dolor, evitar bajas médicas y mejorar la productividad sin poner en riesgo el cuerpo.
Invertir en salud postural es invertir en futuro. Y con K-Stretch, lo hacemos de forma consciente, inteligente y sostenible.
